Madrugar un sábado para ir a trabajar, y que encima este cayendo el diluvio. Así empezaba el sábado que no pintaba nada bien. Y así fue, nada más llegar a la taquilla de Perales un pequeño charco que al rato se convirtió en un importante problema. Dos ordenadores, dos impresoras y a quitar cables para evitar la baja de algún taquillero. Cuando aquello se convirtío en un problema llegaron las chicas de mantenimiento y como si nada: "si, parece que hay una fisura pero no podemos poner silicona porque esta mojado, si queréis os traemos una toalla" Y no las volvimos a ver. Tras un gran chaparrón todas las ventanillas estaban empapadas, y firmar un recibo se convertía en una gran aventura para el cliente. Al final las chicas de la limpieza nos dejaron una balleta e íbamos quitando el agua. Así lo mismo cortábamos entradas que escurríamos la balleta.
Por fín abrió el sol y pudimos empezar a trabajar mejor. Pocas entradas pero el público con muchas ganas de pagar lo que fuera por ver el Nadal-Federer. Gracias a ellos superé en ventas a Javi Urbano, si!!!deberíamos de haber apostado algo jaja.
Cuando regresé a la taquilla tras comer, me encontré el típico grupo de clientes con el mismo problema que hacen piña frente a la taquilla, si si de esos que a los cinco minutos han creado un grupo en Facebook. Al entrar me encuentro a la chica de información refugiada. El problema no era nuevo, gente con entradas de noche que intenta entrar de día (punto 6 del decálogo del taquillero) y que se queja de que en la web hay información de que en cada sesión habría dos semifinales. En resumen, y para entendernos, probablemente estaban enfadados porque compraron las entradas de noche y Rafa juega de día, que ya nos conocemos. El lío de esta gente se produjo porque llegó uno, y luego otro y se fueron juntando, amenazando con hacer mucho ruido. A la taquilla comenzaba a llegar gente, y se buscaban hojas de reclamaciones debajo de las piedras. Mientras, se pedía refuerzo de Prosegur y Policía para garantizar la seguridad y tenerles controlados, e incluso tuvimos que cerrar la taquilla con llave, vamos que daba un poco de miedito. Laura estaba muy tranquila y con razón porque por una vez no era problema nuestro sino de los responsables de la web. Finalmente parece que consiguieron calmarlos y meterlos todos para adentro.
Durante la tarde Patri y yo preparamos los galardones que mañana se entregarán a los taquilleros, pensad bien lo que habéis hecho ya no hay vuelta atrás. En el cierre de taquillas lo mismo de todos los años: queda algo para la final?? Hasta Marc Ostarcevic pidiendo entradas!
Mañana llega la final esperada, Nadal Djokovic se enfrentan en la central de La Caja Mágica. Esto se acaba, todo un año esperando y ya pasó. Pero aún queda lo mejor, yo solo empecé a trabajar aquí por la fiesta del domingo, marcan época. De modo que fuera uniformes, coche en casa, y a liberar todo el estrés de la semana brindando con una copa en la mano. Taquilleros nos vemos en el Damm!! ah por cierto y que gane el mejor.
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