Hace ya una semana que finalizó el Mutua Madrid Open y la sensación es extraña, ya no te levantas por la mañana con ese poco de tensión, o mientras sales de casa piensas con cuántos prosegures discutiré hoy, o debo pillar nosecuantos pelochos y tantos abrigos/polos/jerseys/zapatillas para las necesidades del equipo.
Todos los chicos y chicas de taquillas han sido encantadores. Yo no estuve mucho en taquillas, pero cuando fui por allí reconozco que el ambiente era fantástico y los clientes recibían un gran trato (aprende Corte Inglés). Las anécdotas también fueron graciosas, como las que me contaron, un guiri revendiendo entradas al que le pilla la policía, unas devoluciones curiosas, unos reventas, la inundación, los fanáticos de Rafa… pero, lo mejor, fue ver en vivo y en directo cómo nuestros taquilleros hablan inglés con los clientes, lo mejor, conseguían entenderse. Gran parte del éxito del torneo son los clientes que van a comprar entradas y son atendidos por este grupo de personas de incalculable valor. Varios días no pudieron ir a comer para no dejar abandonado su puesto (lo sé porque les llevé la comida un día y discutí con dos prosegures y un adecco), un gran detalle por su parte. Una cosita más, sus jefas también merecen que se reconozca su gran labor.
La verdad es que el torneo son diez días muy intensos, con momentos buenos y otros no tan buenos; aunque si lo piensas fríamente los malos son hasta graciosos. Personalmente, tuve de ambos, alguno malo fue la gracia que nos hizo que se cayera el sistema en las oficinas el domingo y un comercial pidiendo entradas para Ambilamp; otro fue no encontrar la talla para todos los chicos de taquillas.
El momento malo, malísimo, más destacado fue mi visita al Samur. Tuve una bajada de tensión. Y ahora lo más gracioso, la ambulancia de Quirón no me quería atender porque era sólo para jugadores!!! Claro, yo muriéndome y ellos pidiéndome el recibo del pago de la cuota anual a ATP. Finalmente me atendió el Samur, y como se debe sacar lo gracioso y positivo del asunto, poniendo siempre una sonrisa y chupándote un huevo todo, lo mejor fue que me dieron gratis clonazepam!!!!!
No todo va a ser malo. También están los mejores momentos, los inolvidables, y los que se deben recordar. Uno de ellos fue cómo el viernes, ya pasadas las doce, es decir sábado de madrugada, varios taquilleros me cantaron el cumpleaños en el punto de información. Muchas gracias. Relacionado con esto, más tarde, por la mañana, mis compañeros entraron en el despacho con una tarta y me volvieron a cantar por mi cumpleaños. Una gran imagen.
Otro buen recuerdo fue ir repartiendo por los despachos golosinas a cada compañero, y, guardar un montón para todos los taquilleros, que espero disfrutaseis mucho en taquillas y stand.
Para terminar, he dejado el mejor recuerdo: la entrega de premios. Acontecimiento que casi cerró el torneo orquestado por Patri y Gema, que como maestras de ceremonias no tienen igual. Premios ocurrentes y acertados, para recordar todos. Y yo enormemente agradecido por recibir Mister Contactos.





