viernes, 29 de abril de 2011

La Ilusión, el sexto sentido

Estoy reventada, deseando tumbarme en el sofá o irme directamente a la cama, pero me he prometido no hacerlo hasta que actualice el blog cada día. Hoy comenzó el torneo, un día en apariencia tranquilo pero que la presencia de Nadal en el partido benéfico de la Fundación Félix Mantilla a hecho que tampoco sea un día de relax.

Lo primero nada más llegar era conocer las taquillas, Perales todo un lujo, un duplex con dos alturas y unas butacas en las que te puedes echar una buena siesta, y contestar como si estuvieras en el salón de tu casa "no quedan entradas para la final". Por lo que dicen las de Embajadores son la antítesis, la entrada de los pijos la "taquillas churrería".

Sobre incidencias hablar de pequeños sustos cuando varias personas con invitaciones de voluntarios les han denegado la entrada por problemas de duplicado, a Tamara ya le corrían sudores por la frente porque poco a poco iban apareciendo más implicados, y lo peor de todo que se iban juntando y haciendo grupito, que es lo peor que te puede pasar delante de la taquilla, les encanta hacer pandi para protestar. Finalmente todo ha quedado en un susto y se ha arreglado.

Sobre anécdotas no hay mucho que contar pero si hablar de una situación de esas que ocurren en la vida que te dejan paralizado. Durante cuatro años de torneo nunca había vivido esta situación, pero hoy se ha acercado a la taquilla un chico invidente, acompañado de una chica, a recoger las entradas que había comprado, y no solo eso, cuando se ha enterado que jugaba Nadal ha exclamado: "No me digas eso" y finalmente ha comprado entradas para ver al número 1. Para disfrutar del tenis no hacen falta dos ojos, sino agudizar el resto de sentidos y tener mucha ilusión, como todo en esta vida, con ganas no hay ni una barrera que se nos ponga por delante.

Y con esta última reflexión que me apetecía compartir me voy despidiendo, porque el cuerpo no da para mas. Mañana dejamos el lujo de Perales para volver a los "suburbios" de Embajadores, y encima encerrados en un cúbiculo con cuatro teléfonos que no dejan de sonar, ¿suena bien verdad? Pues mañana os lo cuento.

2 comentarios:

  1. Al final resulta que la taquilla de telefono no fue tan mal no¿?

    En fin y que quede claro el susto ya pasó. Cuendo creia que me habia recuperado ZAS otra llamada con un caso muy similar.

    En fin si aguantamos esto PODEMOS CON TODO.

    TAQUILLEROS CUAL ES NUESTRO OFICIOOOOOOOO

    AUAUAUUUUUUUUUUU

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  2. Eso no me lo habias contado, menos mal que has creado el superblog y me voy actualizando un poco, ya que no puedo estar con vosotros todo lo que me gustaría...

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